martes 21 de septiembre de 2010

Todos merecemos enamorarnos...

Cuando era más jóven... sí, realmente más de lo que soy ahora, podría haber encajado fácilmente como alguno de los personajes de GLEE; recuerdo que, estando en primero de secundaria, distaba mucho de ser una chica popular, y ni siquiera me consideraba a mí misma como una chica bonita: tenía granitos en la cara, mis cejas eran gruesas, odiaba con toda mi alma la forma de mi cara y mi nariz... además, estaba siempre sumergida detrás de libros y más libros, siempre estudiando, casi no tenía amigos, tenía muy mal carácter y una actitud un tanto extraña hacia los demás... creo yo que era un desastre.
Poco a poco, y con el paso del tiempo, fui modificándome un poco más a mí misma: ahora, quizá, ya no tenía tan mal carácter, ni pasaba tanto tiempo detrás de los libros, estudiando y estudiando, sino que también me daba el tiempo de socializar... aunque ésto fue ya en al prepa. Eso sí: seguía inconforme con mi cuerpo, pues aún estaba experimentando cambios, y además estaba un poquito llenita, cosa que no me gustaba. Aún cuando las cosas mejoraban un poquito, seguía sin sentirme una persona atractiva, aunque constantemente me decían que no era fea... pero, yo no lo creía así.
Casi todo el tiempo me decía a mí misma que era más valioso un cerebro cultivado, una mente brillante, que un cuerpo atractivo... y eso se veía reflejado incluso en mi manera de vestir, pues caía en lo simple, sin realzar ningún atributo u ocultar algún defecto, "simplemente equis". Sin embargo, creía que de alguna forma las mentes brillantes no se pueden llegar a enamorar, o no pueden llegar a sentir el amor de una persona.
Un buen día, conocí a un hombre por el cual me perdí completamente: dejé de hacer cosas que me gustaban (estudiar, leer, escribir) por él, me mostré como una persona que no era por él, e incluso acutaba como alguien completamente diferente para agradarle, porque creía que eso era lo que él buscaba... vamos, simplemente me degradé al nivel de las demás, a ser una del montón, y pese a todo yo juraba y perjuraba que lo amaba. Pero, como es de imagingarse, la relación no funcionó del todo bien, y terminamos por seguir cada quien nuestro camino... y hasta ahí, mi hipótesis de que los hombres las prefieren brutas, había fallado... pero ¿por qué? Quién sabe =S
... eso sí: aquel hombre me enseñó a ser segura de mí misma...
Después de aquella relación, me di cuenta que era cierto que todas las personas que se cruzan en tu camino te enseñan algo invaluable tanto de tí mism@ como de ellas, y con ello te vuelves una mejor persona, más completa, y más madura.
Hace ya casi un año, conocí a otro hombre sensacional: ésta vez, intenté no perderme... ésta vez, me mostré tal y como era, y el resultado fue una relación maravillosa, con sus altiajos y sus problemas, pero que valió la pena desde el primer hasta el último minuto. Aunque las cosas al final no funcionaron del todo bien, aprendí que así como soy, con mis cosas buenas y mis cosas malas, hay alguien dispuesto a quererme.
Todos merecemos enamorarnos... aunque algunas veces nos correspondan mal, aunque otras salga casi todo bien pero termine por deshacerse la unión; merecemos sentir lo que es volar sin despegarse del suelo, o las mariposas en el estómago, las manos sudorosas y la sensación de alivio al estar con esa persona. Todos, sin importar si somos o nos consideramos feos, o si somos tontos, inteligentes, blancos, negros o amarillos, altos o bajos, delgados o gorditos, enojones, sentimentales, apartados, nerds o populares... TODOS merecemos enamorarnos, aunque sea una vez en la vida, y merecemos ser correspondidos por ese amor, pues de alguna manera nos enseña que la vida no es tan mala como parece, y que siempre habrá una persona, sólo una al menos, que nos acepta como somos, que nos quiere con nuestros defectos, sin importar si no nos peinamos o tenemos granitos o unos kilitos de más... el amor existe, realmente existe, y debería ser un derecho humano el sentirlo.

Agradezco a todas las personas que se han cruzado en mi vida, y de las cuales me he enamorado en alguna ocasión; el haber conocido ese sentimiento me hizo comprender que no soy una máquina, o un ser raro venido de otro planeta, sino una mujer de carne y hueso que, pese a sus locuras y rarezas, sabe amar bajo muchas circunstancias. Gracias a todos... pero en especial, gracias a CEGH, porque me enseñaste que los cuentos de hadas a veces pueden hacerse realidad, y que los príncipes aún existen... y porque un beso y un "te quiero" se quedan tatuados en el alma, cuando son con sentimiento.

domingo 19 de septiembre de 2010

Después de la tormenta...

No es verdad que las cosas son tan fáciles como los demás nos dicen.
De pronto un niño de 15 años viene a mi diciéndome que hay una niña que le gusta mucho, que tuvieron que separarse por cuestión de que entraron a diferentes escuelas, que ya no le habla como antes, etc. Yo siempre le decía que no le tomara tanta importancia, que después de un rato se le iba a pasar, que iba a conocer a otra niña de la cual se iba a enamorar y así iba a dejar de pensar en la otra niña... y también le decía que viviera su vida, y que no se afligiera por eso, pues no era la gran cosa.
Días después, me separé de mi pareja... y fue un golpe muy duro, pero mucho muy distinto: cuando quieres a alguien, y esa persona no te corresponde, es como si de pronto te hicieras más tolerante al dolor, es algo que ya esperas que va a pasar, aunque inconscientemente sólo, y aún cuanod te esmeras y pones todo tu empeño en alcanzar a esa persona, simplemente no funciona; entonces, la caída te duele mucho, pero te puedes poner de pie más rápido de lo que piensas. Sin embargo, cuando esa persona de la cual te tienes que separar te corresponde en el sentimiento con la misma intensidad, entonces el golpe es todavía más duro.
Hoy, sigo pensando que los amores que uno tiene cuando es chavito, son más pasajeros que lso que conoces conforme te vas haciendo más viejo... pero no por eso dejan de doler.
Yo nunca fui muy afortunada que se diga en eso de las parejas, y creo que las personas que experimentan los noviazgos desde temprana edad van desarrollando esas habilidades, o se van completando (no sé como decirlo) más gradualmente que los demás. Creo, en mi punto de vista particular, que yo tuve que aprender mucho en poco tiempo: desde que tomé consciencia de que las personas que se cruzan en tu camino SIEMPRE te dejan algo bueno, me he ido completando a mí misma, pero cada vez son menos las personas que conozco, así que los huecos dentro de mí tuvieron que rellenarse con mayor rapidez, agilidad, e incluso agresividad... pero aún así, aún cuando siempre he sido más mente que corazón, aprendí a querer en muy poco tiempo... y aún con todo eso, con todo lo que soy y lo que hago, no dejo de ser un ser humano que siente, y sufre.
Un día... cualquier día de éstos, las heridas que cada uno de nosotros tenemos en nuestros corazones, o en nuestras almas, van a cicatrizar; no digo que no las recordaremos, sino solamente que ya no dolerán... o al menos no tan fuerte como antes. Dicen que el tiempo todo lo cura... y puede ser que sí, y realmente eso es lo que yo espero.

Después de la tormenta, viene la calma.... y realmente espero encontrarla
pronto.

viernes 17 de septiembre de 2010

*- (Sin Título) -*

A veces no es tan fácil desprenderse del pasado... pero es necesario.
De seguro muchos de nosotros nos hemos preguntado más de una vez dónde está el boton para ponerle pause a la vida, o si habrá alguna manera de hacer que el tiempo pase más lento, o retroceda... pero no, no hay manera de hacer eso.
Qué difíciles se vuelven a veces las cosas: vivimos de pronto acostumbrados a cierto ritmo de vida, a las personas con las que convivimos, a las mismas calles, las mismas casas, los mismos aromas... lo mismo siempre de todo, y basta con que cambie una mínima cosa para quedar completamente desorientados en la vida... y esos son los momentos más difíciles que pasamos (y pasaremos) siempre.
Venimos sólos, es cruel decir que tan sólo nos tenemos a nosotros mismos, pues en cualquier momentos todas las personas nos abandonan, nos dejan, se largan y nos quedamos donde siempre estamos. Tenemos que aprender a valernos por nosotros mismos, a vivir de acuerdo a nuestras convicciones, a actuar sin que nos importe la opinión de los demás. Un profesor me dijo algún día "Usted tome sus decisiones, y las personas que la aprecian la van a aceptar"... y es cierto: no vivimos atados a nadie, ni siquiera a nuestros padres: a ellos los respetamos, los queremos, y dependemos de ellos, pero no estarán para siempre con nosotros...
Pero... ¿Por qué es tan difícil desprenderse de esa persona que tanto quieres?
Es fecha que, personalmente, no puedo entender los motivos que llevan a una persona a separarse de otra, no cuando se trata de alguien que te quiere, a quien le importas, que estuvo contigo y te acompañó durante mucho tiempo... sigo sin entender cómo es mejor y más fácil echar por la borda meses enteros de convivencia y esfuerzo por parte de dos personas, que simplemente seguir esforzándose para mantener la relación a flote.
A veces quisiera que existiera una manera de borrar la memoria... a veces quisiera que simplemente entendiera que se trata de agotar las posibilidades, de mantenerse firme hasta el punto en que ya no se pueda... pero a final de cuentas no soy Dios para poder manipular las mentes...
"Soy una mujer de carne y hueso que se enamoró de una persona maravillosa, y que
aunque esté jugando a ser la fuerte, por dentro me estoy derrumbando..."
Se dice que no se olvida nunca a quien bien amaste, que tan sólo parendes a vivir sin esa persona... y yo espero raelmente poder aprender a vivir sin esa persona que me dio tanta felicidad en tan poco tiempo. Ojalá que las cosas le duelan menos a él que a mi, aunque para mi resulte más difícil aceptar que mientras yo lo sigo queriendo, él ya me ha olvidado... ojalá que pronto pueda ponerme de pie nuevamente, volver a poner los pies sobre el suelo, tomar mis propias riendas... y sobre todo, ojalá pueda verlo de nuevo.
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Sé que las cosas nunca volverán a ser las mismas, que ésta vez es definitivo todo lo que está pasando... pero simplemente quiero que sepas que por siempre habrá un lugar especial para tí en mi corazón, el cual lo puedes volver a ocupar cuando quieras. Ojalá que la vida te sonría, que seas más fuerte y más decidido que yo, pero que no encuentres a esa mujer que sea mejor que yo, aunque sé que existe... sólo quiero que nunca me olvides, y que no olvides los buenos momentos que pasamos juntos, mucho menos que te quise tanto... y nunca olvides que para una persona eres especial, y aunque suene sobreexagerado, también eres perfecto: para mi.
Ojalá que la vida nos vuelva a reunir... ojalá que la vida, en sus múltiples vueltas, nos permita recorrer un nuevo camino juntos.... ojalá, simplemente, te encuentres bien, y estés saliendo adelante... y que no te estés desmoronando como yo. Te quiero CEGH... y te extraño muchísimo.

lunes 13 de septiembre de 2010

Los madrazos de la vida... (II)

El cerebro humano...
Órgano principal del sistema nervioso central que regula casi toda nuestra actividad corporal; gracias a él somos capaces de movernos, tener pulso, respirar, recordar, aprender, memorizar, percibir estímulos, experimentar emociones... en fin, es una máquina increíble, una verdadera maravilla de la naturaleza.
La mayor parte de las actividades más importantes se llevan acabo en la corteza cerebral, o el neocotex, como muchos le conocen... aquí es donde comienza la reflexión del día, que es corta, pero da algo para pensar (al menos quita el aburrimiento un rato). Resulta que la corteza tiene surcos y fisuras, y aquella persona que tiene más experiencias en su vida, que sabe muchas cosas o tiene habilidades aprendidas para varias cosas, tiene la corteza cerebral más plegada; es decir, es como si la corteza se expandiera... como si con el paso del tiempo también se pusiera como la piel humana: arrugada.
La experiencia... creo que eso no es cualquier cosa, y es algo que nunca se deja de adquirir; cuando somos niños, pensamos que las cosas que nos suceden sólamente nos pasan a nosotros, que somos uno en contra del mundo, el dios del universo (pensamiento egocéntrico); conforme vamos creciendo, vamos aprendiendo poco a poco a sufrir, pero aún siempre pensamos que será el fin del mundo... porque es la primera vez que nos pasa. Cuando adquieres la madurez suficiente, que vives lo suficiente (sin importar la edad) entonces poco a poco las cosas que antes te parecían enormes, ahora simplemente son insignificantes; lo que antes te parecía difícil, ahora lo superas con facilidad... y te diviertes mirando a los chiquillos que se desviven por una tontería.
...aunque en un tema, todo se complica con el tiempo: amor...
Es hermoso el primer amor, sin duda lo recueras con cariño... recuerdas cuando tenías la ilusión, la ingenuidad, y tantas cosas que hace tiempo no sientes... pero con el tiempo, el amor se vuelve más complicado: te conoces a tí mismo, tus aspiraciones, tus metas en la vida, así como tus propias debilidades, defectos y cualidades más importantes; te reinventas día con día, te conoces más a cada paso, te complementas con cada persona que se cruza en tu camino... y ahí es donde se vuelve difícil, pues las personas con las cuales puedes compartir de acuerdo a tu propia completud se vuelven cada vez más y más escasas... es como una pirámide, donde en la punta sólo hay lugar para dos.
A madrazos, aprendes... y en el amor es igual: con cada desilusión que vives, te encuentras a tí mismo y te haces más fuerte, aunque cada vez sea un poco más difícil de superar los malos tragos... ¿¿¿y dónde quedó la corteza cerebral???... pues... no solamente tu corteza se modifica con el paso del tiempo, sino también tu piel... y hay que verla como una analogía de la primera: con el paso de los años, la piel se llena de cicatrices... pero éstas te recuerdan que las heridas que alguna vez tuviste y te dolieron hasta el alma, han sanado; tiene cayosidades, que te vuelven más resistente en aquellas zonas que tienes más expuestas; también está llena de pliegues... y en cada uno, hay una historia diferente.

Los madrazos de la vida...

Desde hace unos días, todo por pláticas con una persona específica, estuve meditando, pensando y recordando acerca de lo que es realmente el proceso de la vida... y eso, cabe mencionar, que es algo ilógico si consideramos que en realidad no soy muy vieja que se diga... pero, en fin... no es ese el punto al que quiero llegar.
VIVIR... es verdad que viviendo es como realmente uno aprende, como uno conoce realmente el mundo que nos rodea, lo que hay fuera de nuestro mundito interior que hasta pasados los 17 años sigue siendo lo único que nos importa; viviendo es como nos damos cuenta de la diversidad de personas, pensamiento, situaciones y una graaaan cantidad de cosas que nos rodean... y nunca, jamás, lo aprenderemos ni en televisión, ni en libros... y, aunque el tema da para hablar de mucho, hoy quiero concentrarme en algo muy especial: el amor.
Como psicóloga, todos los días me encuentro con un montón de lecturas de lo más variadas, con teorías desde clásicas, hasta irracionales, pasando por novedosas y lógicas... pero no importa cuántas teorías ni de que tipo leas, nunca vas a conocer las cosas si no las has vivido, si no las experimentas... muy cierto es cuando te dicen que a madrazos aprende uno... y es que la vida no es cosa fácil: así como tienes triunfos, tienes derrotas, y te tienes que levantar y seguir adelante. La ventaja es que con cada caida, primero haces cayo (así que ya casi no te duele, o te raspas menos) y también desarrollas habilidades para moverte y caerte menos.
En el amor... la cosa va mas o menos por el mismo rumbo: uno conoce personas de todo tipo, te enamoras en innumerables ocasiones, y aunque sufres de las decepciones, las superas. A veces, de hecho casi siempre, las nuevas decepciones son peores que la anterior, pero cada una de ellas te hace mucho más fuerte... y de alguna manera, de eso se tratan las relaciones (fallidas o no) de aprender, tanto de tí mismo como de los demás, y con las enseñanzas, crecer.
Es cierto, sin embargo, que conforme pasan los años, las personas especiales a las que conocemos se vuelven cada vez más escasas; conforme pasa la vida, mientras te haces más sabio y te conoces más a ti mismo y lo que quieres, se te hace más difícil encontrar con quién querer compartir tu vida... y si: también las decepciones duelen mucho más que antes, y es mucho más difícil reponerse.
"Te amo" son las dos palabras que más dificilmente vas a pronunciar, o escuchar... y las que más significado tienen, aunque a la vez son las más difíciles de comprender; sólo con el tiempo y con las experiencias aprendes lo que significan... y entre más pasa el tiempo, más difícil es decirlas, pero más sinceras serán en el momento en que las pronuncies.
Para finalizar, un mensaje a los enamorados jóvenes: no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo aguante... aunque sé, porque lo he vivido, que es difícil reponerse, también sé que no es imposible, y que la única persona por la cual te debes preocupar antes que por cualquiera es por tí mismo... porque sólo estando bien contigo, sólo estando sano y en óptimas condiciones, serás capaz de hacer feliz a alguien más con tu presencia o tu compañía. Además, el mundo necesita de mentes brillantes que ayuden a los otros y nos hagan progresar, no corazones enamorados que no hagan otra cosa que soñar.