martes, 2 de junio de 2015

Todavía te queda mucho por hacer

Menos mal que no eres una persona perezosa, que siempre se te vio yendo de un lugar a otro, llena de energía y sin respingar que estabas cansada. Menos mal que siempre fuiste así, porque todavía te queda mucho por hacer.

Todavía te quedan muchas personas a las cuales conocer, a quienes debes hacer reír con tus ocurrencias; hay niños con quienes compartir tu sonrisa y tu entusiasmo, adultos a los cuales recordar que preferirán tener arrugas por tanto reir, que un cáncer por no parar de llorar; mujeres a quienes alegrar ese largo camino de ser amiga, esposa y madre, y hombres a los cuales enseñar que la fortaleza también se puede mostrar con una sonrisa.

Te queda hacerte notar entre las multitudes, acercarte a las personas y conversar como si los conocieras de años, contarles tus anécdotas y de cómo fuiste y haz sido la única persona en hacer reir al Rector de la Universidad. Te falta abrazar a muchas personas, apoyar a tu familia, aconsejar a tus amigos, levantarte por las mañanas y preguntarte de qué manera cambiarás el mundo; todavía tienes que arrancar carcajadas con tus comentarios fuera de lugar, con esas metidas de pata que dabas pero de las cuales siempre salías bien parada, dar claro ejemplo de como no deben comportarse en ciertas situaciones y ejercer tu carrera de la manera menos convencional.

Ahora que no estás, a nosotros nos queda tu entusiasmo para hacer las cosas, tu manera de relacionarte con los demás, tus comentarios, tu risa y tu desfachatez. Nos queda la importancia de vivir plenamente cada día, de dejar de lado la opinión de los demás y mostrarnos como somos, porque siempre te destacaste por esa autenticidad total; nos quedan personas por conocer y a quienes no podrás hacer reir, arrugas que tu no tendrás, cánceres que no habrás de padecer y fortaleza que al igual que tú, debemos mostrar con una sonrisa.

Nos quedas tú entre nosotros, tus enseñanzas y tu inmortalidad... porque quien vive en los corazones de los otros, vive para siempre.

Todavía te queda mucho por hacer Gio, y ojalá lo puedas completar a través de nosotros.

=En memoria de Georgina Vázquez Ortega=

jueves, 7 de mayo de 2015

México da miedo

México da miedo, ya no se pude vivir tranquilamente pensando en los planes que se tienen, en lo que queremos lograr o en el patrimonio que queremos forjar en base a nuestro trabajo. Nos bombardean todos los días y a todas horas, por todos los medios, de noticias en las cuales únicamente figuran la violencia, el narcotráfico, los secuestros y los asesinatos tanto de personas involucradas en el crimen organizado como de civiles que tuvieron la mala fortuna de encontrarse en el lugar menos indicado y a la hora menos adecuada, justo cuando un grupo armado abría fuego a diestra y siniestra contra el grupo contrario.

Estamos en la mira del mundo, pero no porque nos estemos desarrollando como una potencia mundial, sino porque otros países alertan a sus habitantes de no visitar el país a menos de que sea "estrictamente necesario", como es el caso de Estados Unidos de América, quien levantó alerta en México e hizo la anterior invitación. Y al igual que ellos, decenas de países advierten de la inseguridad en México y protegen a su gente de males innecesarios, incluso haciendo énfasis que en destinos turísticos también ocurren situaciones graves como de desaparecidos, secuestrados o asesinados. Existió ya el caso de la mujer canadiense encontrada en una fosa común de Oaxaca, también de la Ucraniana desaparecida en las costas del este; están documentadas las violaciones a las españolas en Acapulco, los americanos estrangulados en su casa de retiro, el ciclista atropellado, y tantas historias de terror que no han sido contadas por los medios mexicanos.

Sin embargo, la situación en México es mucho más cruda de lo que abordan los medios comunicativos extranjeros, y las personas aquí lo vemos de una manera distinta y frustrante: el futuro se ve negro.

Los empresarios son secuestrados o extorsionados, deben pagar ciertas "multas" a algunos grupos para poder operar sus negocios (a veces tiendas de abarrotes pequeñas) con la autorización y bendición de quien ocupe la región geográfica; los hijos de personalidades pudientes e influyentes deben ir con cuidado de con quien se meten, qué publican en las redes sociales y con quién se juntan (o los secuestran, o los utilizan de cebo); los estudiantes destacados en algunas disciplinas como Química se ven tarde que temprano en el aprieto de decidir entre trabajar para un cartel o morir. Los campesinos deben prestar sus tierras para siembra de algunas plantitas ilegales en el país, los choferes son obligados a acarrear mercancía ilegal de un lugar a otro, los músicos deben amenizar las fiestas de la gente poderosa. Los niños no corren con mejor suerte: aquellos que son identificados como sobresalientes (y por falta de un sistema adecuado para cubrir las necesidades de éstos) son usados para fines delictivos, y a los demás los contratan como observadores. La realidad es que no puedes hacer nada ni ser nadie sin estar expuesto a la muerte.

Hace un par de meses asesinaron a una mujer cerca de casa, la encontraron golpeada, semidesnuda y en estado de putrefacción; cientos de mujeres desaparecen todos los días, cientos de personas son asesinadas y echadas a una fosa clandestina, en un vertedero de cadáveres al pie de la sierra y sin que nadie los busque o los reclame. La gente tiene miedo de hablar, de denunciar a los agresores, a los ladrones, al vecino que vende droga, al marido que golpea o a los hijos que robaron. Conocen a los delincuentes más buscados por nombre, cara y apellido, pero hasta la policía mata.

Siento que ya no puedo ser nadie en México, que no puedo ser visa, que no se pueden compartir los logros, que no puedes salir a la calle sola porque te expones a violaciones o raptos, que no puedes denunciar, ni hablar, ni expresarte porque te hacen callar a balazos. México da mucho miedo, da miedo despertar, caminar, viajar, ir al trabajo, salir con amigos, estudiar, reir, hasta ser bonita... da miedo vivir, y da más miedo aún que un día te topes con la parca de frente... y sobrevivas para contarlo.

lunes, 27 de abril de 2015

Lobotomia

Decían los antiguos estudiosos del cerebro, los neurólogos de antaño, que si lograbas separar cierta parte del cerebro o extirparla por completo se podían generar curiosos efectos en algunas enfermedades mentales. Claro que las consecuencias del procedimiento eran peores que el padecimiento en sí.

¿Y si se pudiera extirpar el hipocampo?

Quizás sería bueno, algo ideal para un momento como este: lograríamos tener total consciencia del presente y sin ningún tipo de atadura hacia el pasado. Tendríamos vida llena de locuras, sin remordimientos, sin enfado, sin ese tipo de cosas que nos hacen arrepentirnos.

Si me hicieran una lobotomía quizás me podría olvidar de tí... pero entonces ¿qué caso tendría? Estaría ahora muerta como piel de serpiente en medio de un camino en el campo, sin recuerdos de ti, sin aprendizaje de ti, sin memorias de ti... sin aquello que tú me hiciste crear, sentir, añorar, sentir; estaría sin el recuerdo de tus besos, tu aroma o tu piel.

No quiero una lobotomía, te prefiero a ti aunque seas puros recuerdos.

viernes, 20 de marzo de 2015

Del "yo te ayudo", sin aceptarlo porque "me tildas de pendejo"

Orgullo.
Yo creo que parte de la psicología del mexicano está basada, como bien lo decía Octavio Paz en su libro "El laberinto de la soledad", en aquel antiguo sentimiento de ser dominados por parte de España durante la Conquista, en el rencor que se tiene por haber perdido lo propio del mexicano ante manos de extranjeros, por la sed de venganza que nunca ha de ser saciada debido a que tenemos, entre otras cosas, mucho miedo.
Y precisamente el orgullo y el miedo vienen de la mano cuando se trata de dar y recibir ayuda: estamos acostumbrados a vivir en una sociedad en la cual no se acepta el que una persona sea mejor que tu, que el fracaso es establecido como una de las peores situaciones que se pueden dar en tu vida y de lo cual ya nunca te puedes recuperar porque es catastrófico, terrible, el quinto jinete del apocalipsis, el pecado jamás borrado de tu vida y la mancha en el historial que procurarás nunca dar a conocer.
Lo curioso de este caso es que también culpamos a los demás de nuestros fracasos, sin atrevernos a aceptar que nosotros no estábamos haciendo las cosas adecuadamente, pero también -y volvemos al tema- nos topamos con la cultura de la cubeta de cangrejos (donde el que quiere salir, es jalado por el resto que está en el interior del bote). Y también de ahí que muchos proyectos que se tienen de manera social NO logren jamás tener éxito cuando se intentan poner en marcha. Se trata de una historia de orgullo, miedo y envidia entremezcladas, una caja de Pandora que en cuanto se abre, libera los demonios de la agresión y la falta de educación (que es de lo peorsito), innegablemente seguida de la agresión entre seres humanos.
Ante las situaciones que se nos presentan y que son adversas, tendemos a ponernos vendas de conveniencia a los ojos y actuamos como unos completos imbéciles que no aceptan ningún tipo de ayuda porque "yo puedo", "yo sé hacerlo", ó el más común "para eso estudié", cerrándonos completamente a que hay personas muchísimo más especializadas y con más experiencia en el ámbito y que nos podrían enriquecer nuestro modo de vida.
Claro está, si ofrecen ayuda te van a decir "no gracias" porque "me tildas de pendejo".
Lo peor de las cosas es que tristemente, si somos unos pendejos totalmente negados, como ese dicho de que el peor ciego es quien no quiere ver.
Vamos: estoy de acuerdo en que hay situaciones en la vida en las cuales podemos y queremos hacer las cosas por nuestra cuenta debido a que es parte de nuestro aprendizaje (ehem... orgullo), queremos poner a prueba nuestra destreza, blah blah blah... pero el que ofrezcan ayuda cuando evidentemente eres un pendejo, y todavía más pendejo por no aceptar, es el colmo de la situación.
Hace poco tiempo ofrecí mi ayuda incondicional y sin ningún tipo de intención de lucro a un amigo que tenía una entrevista muy importante de trabajo (cabe mencionar que me dedico a reclutamiento y selección de personal, aunque eso es harina de otro costal); me dediqué a explicarle el porqué de muchas cosas como la vestimenta, el ser agradecido, la puntualidad y seguridad ya que este hombre es un simio total en algunas cosas. Después de tener la entrevista exitosa, de tener la respectiva amabilidad de agradecer a quien le consiguió el tiempo con este importante sujeto ("¿y por qué le tengo que agradecer?"... obviamente, lo pendejeé) y de quedar muy bien parado en cuanto a las personas con las cuales se relacionó en su visita en calidad de postulante, me dijo "nada de lo que me dijiste me sirvió".
Resultado: quien se terminó creyendo pendejo, fui yo misma.
Muchas veces necesitamos un poco de humildad, Sólo un poco, porque demasiada humildad ya es orgullo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

2: La pérdida

Ojalá haya sido alimentado; ojalá le hayan dado también un poco de amor en sus últimos días y que no pudo disfrutar antes.

Al menos tengo la certeza de que unos días antes había salido a pasear con su otro amigo, que habíian andado felices por los alrededores, le hicieron corte de pelo, le dieron agua fresca y su sweater de Santa Claus. Lo vi el jueves por última vez, respirando pesadamente y babeando; no se movía, tenía sus ojitos cerrados pero permanecía de pie... cuando se movió solamente lo vi triste y débil. Me destrozó el corazón.

El miércoles por la mañana ya no estaba.

Hoy, tampoco.

Donde quiera que esté, espero que ya no esté sufriendo; que pueda sentir el amor de una familia, que le den comida caliente y un lugarsito donde dormir, que le hayan puesto un nombre al cual responder, que no vuelva a sentir hambre ni frío ni soledad, ni mucho menos enfermedad.

Yo voy a seguir esperando que ese sweater rojo deje de estar sobre una caja de carton; espero pronto verlo cubriendo el cuerpesito de un perrito temeroso que, aunque temeroso, logró a conocer aunque fuera remotamente lo que era tener un humano para él.

Lo siento perrito... no te pude ayudar :(